Sentir paz, ser paz, ofrecer paz. Encuentro Interreligioso de Oración por la Paz

ENERO 2026
Algunas pinceladas e imágenes del encuentro Interreligioso del pasado 30 de enero.
«No hay camino para la paz; la paz es el camino»
Mahatma Gandhi
Sentir paz, ser paz, ofrecer paz. Con este profundo y sincero anhelo de paz, nos reunimos una vez más para orar juntos, sin importar a qué credo pertenezcamos.
Como en todos los Encuentros Interreligiosos de Oración por la Paz que se realizan en el monasterio, este ha sido preparado y llevado a cabo por personas de distintas religiones y movimientos espirituales de nuestra ciudad. En esta ocasión, nos hemos centrado en la figura de Gandhi, profundizando en sus principios y en las fuentes espirituales que marcaron su vida y su pensamiento.
En este sentido, existen varias influencias fundamentales que lo marcaron profundamente. Gandhi pertenecía a la tradición hindú, aunque vivía un hinduismo abierto y universalista. Su libro de cabecera fue el Bhagavad Gita. Estuvo muy influenciado por el jainismo, pero también por los textos sagrados del budismo, como el Dhammapada; por el cristianismo, especialmente por la figura de Jesús y el mensaje del Evangelio, en particular el Sermón de la Montaña; y por el islam, a través del estudio del Corán, así como por las enseñanzas bahá’ís, entre otras. Todo ello desde una visión inclusiva y en constante búsqueda de su palabra clave: la Verdad (Satya).
Gandhi nos recuerda que el cambio duradero no se impone por la fuerza, sino que se construye con integridad, paciencia y compasión.
Sus principios de verdad, no violencia y autodisciplina siguen siendo relevantes hoy en día, en un mundo con grandes injusticias y divisiones.
Su vida nos enseñó que cada persona puede ser un agente de cambio, empezando por transformar su propio corazón y mente. Como él mismo dijo: «Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo»
Gandhi fue asesinado un día como hoy hace 78 años, se dirigía a un encuentro de oración, al ser disparado, levantó las manos en un gesto de perdón hacia su asesino, y se desplomó. Murió susurrando el nombre de Dios en sus labios. «¡Hey, Rama!» (¡Oh, Dios!),
Tras la introducción, nos adentramos en un ambiente evocador de la India, a través de sonidos, imágenes y la proyección de un video
Este mantra es una invocación a Rama, visto como un ideal de rectitud y virtud, cuyo nombre une a todas las formas de la divinidad, promoviendo la paz, la purificación y la sabiduría espiritual para todos.
«Dios o Alá es tu nombre», una línea añadida por Gandhi para promover la unidad religiosa
Video con mantra Raghupati Ragha Rajaram (Sitaram) https://www.youtube.com/watch?v=nlTjtcyDgzI
El HINDUISMO, EL BHAGAVAD GITA.
«La Bhagavad Gita, es hoy no sólo mi Biblia o mi Corán, es más que eso, es mi madre. A mi madre terrena, la que me dio el ser, la perdí hace ya mucho tiempo, pero su puesto lo ha ocupado desde entonces por completo esta madre eterna. Cada vez que me agobian las dificultades o me aflige el sufrimiento, busco refugio en su pecho.» Gandhi.
La Bhagavad Gita es un texto central del Mahabharata, la gran epopeya de la India antigua. Presentada como un diálogo entre Arjuna y Krishna, expone enseñanzas sobre el deber, la acción justa, el desapego y la naturaleza del alma.
Para Mahatma Gandhi, la Gita fue una revelación espiritual. En ella descubrió que la acción en el mundo podía convertirse en un camino de liberación interior, y que la política y la lucha social podían vivirse como ejercicios del alma, sin perder la paz interior.
Gandhi no interpretó la Gita como una llamada a la guerra, sino como una invitación a la disciplina interior. La batalla es simbólica: la lucha entre el ego y el espíritu, entre el apego y el desapego, entre la ignorancia y el conocimiento. Cada ser humano es un Arjuna que debe aprender a escuchar a su Krishna interior.
La lectura diaria de la Gita formaba parte de su vida. Al amanecer y antes de dormir meditaba algunos versos, convirtiendo la lectura en oración y guía para la acción cotidiana. Inspirado por enseñanzas como “actuar sin apego”, Gandhi entendía cada gesto de su vida —desde los más simples hasta la resistencia política— como un acto de yoga.
El desapego, lejos de ser indiferencia, es la capacidad de actuar sin quedar atrapado en los resultados. Unido a la devoción, este equilibrio interior permite una acción justa y consciente.
Aunque profundamente hindú, Gandhi interpretó la Bhagavad Gita de forma universal, como un tesoro espiritual para toda la humanidad. Su relación con este texto muestra cómo una lectura puede transformar la vida y unir acción y contemplación, lucha y paz. En un mundo acelerado, su experiencia nos recuerda que los grandes libros no solo se leen: se viven.
Algunos parrafos del Bhagavad Gita:
III.19.- Haz siempre sin apego lo que tengas que hacer, porque actuando sin apego se alcanza lo Supremo.
XII.13.- El que no odia a ningún ser, es amistoso y compasivo con todos, carece de apego y soberbia, no pierde el equilibrio en el placer ni en el dolor, perdona,
XII.14.- siempre está satisfecho, es constante en la meditación, de convicciones firmes, autocontrolado, y con la mente y el intelecto dedicados a Mí: ese el mi devoto, a quien Yo quiero.
EL JAINISMO.
En el jainismo, ahimsa (no violencia) implica:
No herir físicamente
No dañar con palabras
No perjudicar con pensamientos
Respeto incluso a toda vida, incluida la microscópica
Pasajes de los textos sagrados del jainismo sobre la ahimsa (no violencia):
“Todos los seres desean vivir; ninguno desea morir. Conociendo esto, el sabio no debe matar ni causar la muerte”.
“Uno debe tratar a todas las criaturas del mundo como se trataría a sí mismo”.“Quien comprende el sufrimiento de los seres vivos no causará violencia”.
“No matarás a ningún ser viviente, ni grande ni pequeño”.
“Ahimsa es no causar daño por acción, palabra o pensamiento”.
(en el Acaranga Sutra, Sutrakritanga Sutra, Uttaradhyayana Sutra y Tattvartha Sutra)
POEMA ESPIRITUAL DE LOS RAMCHARITAS de Tulsidas.
Esto y solo esto es la verdadera religión:
Servir a tus hermanos.
Este es el pecado por encima de todos los pecados,
dañar a tus hermanos.
En la fe está la felicidad,
en la falta de ella está la miseria y el dolor.
Bienaventurado aquel que no se desvía de este camino recto.
Bienaventurado aquel cuya vida se vive así incesantemente sirviendo a Dios,
soportando las cargas de los demás,
y solo así, se puede alcanzar la vida, la verdadera vida.
Nada es difícil para aquel que, dejándose a sí mismo de lado,
piensa solo esto:
¿Cómo puedo servir a mis semejantes?
LOS 11 VOTOS.
Los 11 votos de Mahatma Gandhi son principios éticos y espirituales que buscaban orientar no solo la conducta personal, sino también la transformación de la sociedad. Para Gandhi, el cambio social comenzaba por la disciplina interior, el autocontrol y el compromiso con la verdad, la justicia y la compasión. Estos votos servían como guía práctica de vida para quienes deseaban vivir con coherencia moral y contribuir a un mundo más justo.
- Satya (Verdad) Vivir y actuar con honestidad absoluta. No se trata unicamente de no mentir, sino de buscar la verdad interior y vivir con coherencia total entre pensamiento, palabra y acción.
- Ahimsa (No violencia) No causar daño a ningún ser, ni física ni mentalmente. Esta es la base de toda su filosofía. Implica no dañar ni con actos, ni con palabras, ni con pensamientos. Para Gandhi, la no violencia era una fuerza activa, no pasividad.
- Brahmacharya (Autodisciplina / castidad) Control de los sentidos y de los deseos para enfocar la energía en el crecimiento espiritual. Dominio consciente de los impulsos para que la energía personal se dirija al servicio y la claridad interior.
- Asteya (No robar) No apropiarse de lo que no corresponde, ni material ni moralmente. Incluye no robar tiempo, atención, crédito ajeno, oportunidades o recursos. También es evitar el deseo de poseer lo que no se necesita.
- Aparigraha (No posesión) Vivir con lo necesario, sin apego excesivo a bienes materiales. No rechaza las cosas, sino el apego a ellas. La libertad interior nace cuando no dependemos de lo que poseemos.
- Sharir Shrama (Trabajo físico) Valorar el trabajo manual como medio de dignidad y autosuficiencia. El trabajo manual dignifica y conecta con la realidad. Gandhi lo veía como una forma de igualdad social y humildad.
- Asvada (Control del paladar) Moderación en la comida y en los placeres sensoriales. El control del paladar entrena la voluntad. Para él, quien domina lo pequeño (comida, placer) puede dominar lo grande (ego, ira).
- Abhaya (Ausencia de miedo) Valentía moral para defender la verdad. La verdad requiere coraje. Este voto es la libertad interior frente al miedo, incluso al rechazo, la pérdida o la muerte
- Sarva Dharma Samantva (Respeto por todas las religiones) Igual respeto hacia todas las creencias y caminos espirituales. Todas las religiones contienen verdad. Este principio fomenta la unidad espiritual más allá de dogmas.
- Swadeshi (Autosuficiencia / consumo local) Priorizar lo cercano para fortalecer la comunidad y la independencia. No es solo consumir local, sino vivir con responsabilidad hacia la comunidad, evitando explotar a otros mediante nuestras elecciones.
- Sprashabhavana (Igualdad y respeto para todas las personas) Promover la igualdad y tratar a todas las personas con dignidad, sin importar su origen o condición. Como compromiso activo contra toda forma de discriminación.
EL CRISTIANISMO: El Sermón de la Montaña.
El Sermón de la montaña, las Bienaventuranzas fue fuente de inspiración para su acción de no violencia y resistencia pacífica.
Dichosos los desposeídos, los que son afligidos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que procuran la paz, los perseguidos por la justicia… el Reino de Dios les pertenece.
“Si sólo tuviera que afrontar el Sermón de la Montaña y mi propia interpretación de él, no vacilaría en decir: Oh sí, soy cristiano. Pero puedo decirles que gran parte de lo que sucede en el cristianismo de occidente es una negación del Sermón de la Montaña”
De él extrae la noción que denominaría los siete pecados actuales:
- Política sin principios
- Riqueza sin trabajo
- Placer sin conciencia
- Conocimiento sin fuerza de carácter
- Comercio sin moralidad
- Ejercicio de la profesión sin sentido humanitario
- Religión sin sacrificio
Yo creo que Jesús pertenece no sólo al cristianismo sino al mundo entero, a todas las razas y a todos los pueblos”
Introducción a la ofrenda
En el hinduismo, la ofrenda de flores simboliza la devoción pura, el amor y el respeto hacia la deidad.
Las flores simbolizan el puente entre lo terrenal y lo divino, representando la grandeza del universo y el viaje del alma hacia la iluminación.
Estas ofrendas frescas en las pujas, simbolizan la pureza del alma, la renuncia al ego y la aceptación de la vida transitoria, buscando la conexión espiritual, son un gesto de la humildad del corazón del devoto.
El versículo 9.26 del Bhagavad Gita destaca que el Señor Krishna acepta con amor cualquier ofrenda simple:
«Si alguien me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, una fruta o agua, yo la aceptaré».
Dentro de este contexto, tenemos aquí preparadas unas margaritas y las personas asistentes que queráis libremente, podéis acercaros y ofrecer una flor colocándola en este recipiente con agua. También podéis ofrecerla como símbolo de paz, concordia y reconocimiento a la figura de M. Gandhi.
ORACIÓN DE GANDHI
Señor, Ayúdame a decir la verdad
delante de los fuertes y a no decir
mentiras para ganarme el aplauso
de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la
humildad.
Si me das humildad, no me quites
la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra
cara de la moneda,
no me dejes inculpar de traición
a los demás por no pensar
igual que yo.
Enséñame a querer a la gente
como a mí mismo y a no juzgarme
como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo
si triunfo, ni en la
desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el
fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar
es un signo de grandeza y que la venganza
es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame
fuerzas para aprender
del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente,
dame valor para disculparme
y si la gente me ofende,
dame valor para perdonar.
¡Señor…si yo me olvido de tí,
nunca te olvides de mí!
Si lo desean, nos pueden solicitar por correo eléctronico los textos empleados en este encuentro y se los enviaremos.















