Los primeros momentos que acompañan al despertar se van apagando y poco a poco la normalidad vuelve de nuevo a todos los actos de la vida cotidiana, pero ahora hay una diferencia crucial, ahora se puede y se sabe ver a través de las ilusiones del pequeño yo que algo nuevo y sublime se manifiesta constantemente en el mundo, que la realidad tiene un nuevo tono: el de la divinidad.
Aparece un orden nuevo, como el océano que acepta toda agua, incluyendo incluso lo que ordinariamente pudiera creerse malo. El individuo siente que el mundo es su propio cuerpo, y que todo está bien tal cual es.
Esta experiencia está descrita en términos de claridad, de transparencia, donde la experiencia de unidad y de identidad con todo el Universo es el aspecto más relevante. Otras veces la experiencia apunta al vacío. Este vacío inaccesible e indefinible, es la puerta de acceso a la verdadera comprensión, a la verdadera sabiduría y compasión.
Todo esto hace que el mundo de la persona que ha despertado sea el mundo de la espontaneidad, de la libertad, de la transparencia de la divinidad. Y es desde esta experiencia de Unidad y de Vacío, desde donde emerge la verdadera Sabiduría y Compasión.
Texto del libro «Zen una manera de vivir» de Berta Meneses.