
En el proceso del despertar no basta una experiencia. Es en el día a día donde esta experiencia se va integrando para hacernos cada vez más coherentes.
“El Camino comienza aquí y ahora. El Camino está justo debajo de tus pies.”
Solo quien va realizando este proceso de concienciación a través de la práctica experimenta la dimensión de la Compasión, manteniéndose cerca de todos los seres vivientes para liberarlos del sufrimiento. El sentimiento compasivo profundo, es fruto de la experiencia de unidad con todo lo que existe. Solo desde esta experiencia de unidad uno comienza a sentir de esta manera. Es más, a vivir esta unidad en las pequeñas cosas de lo cotidiano, a percibir, sentir, trabajar; es decir, a vivir y experimentar esta comunión con todas las cosas.
El Maestro Zen Dogen dice que la verdadera compasión supone “conocerse a sí mismo y olvidarse de sí mismo”
El sufrimiento que experimentamos frecuentemente procede de nuestros instintos por defender nuestro yo, no por trascender este yo y sentir la unidad con el Universo entero.
La compasión es el antídoto para liberarse de estos tres venenos: aversión, avaricia y egoísmo.
Texto del libro «Zen una manera de vivir» de Berta Meneses.