Caminar Juntos: Grupos Sinodales en el Monasterio.

Caminar Juntos: Grupos Sinodales en el Monasterio.

22 de marzo 2022

Toda la Iglesia estamos en Sínodo: tiempo de reflexión y renovación. Desde el monasterio, respondiendo a la convocatoria del Papa, estamos participando activamente en el proceso sinodal.

Formamos tres grupos sinodales con personas con diferente vínculo con el monasterio, que nos reunimos en este lugar para hablar, escuchar y ser escuchados, dejándonos iluminar y conducir por el Espíritu Santo para profundizar en esta gran oportunidad de soñar con una Iglesia más evangélica.

Los temas en los que estamos reflexionando juntos tratan de lo siguiente:

  • Recordar nuestras experiencias de sinodalidad dentro de la Iglesia.
  • Cómo son nuestras celebraciones litúrgicas y cómo podemos mejorar la participación en ellas.
  • Participación y corresponsabilidad en la Iglesia y en el compromiso social.
  • Diálogo y tarea compartida en diferentes ámbitos y con otras religiones.
  • Experiencia de discernimiento y toma de decisiones dentro de la Iglesia: Cómo favorecer el discernimiento y promover la participación en las decisiones dentro de la comunidad cristiana.

Recogemos aquí la experiencia de uno de los grupos.

El Sínodo es una convocatoria del Papa Francisco para que los laicos católicos y también quienes no lo son, personas alejadas, que han perdido la fe, o simplemente la han visto languidecer, en fin, toda persona que sienta alguna vinculación con la Iglesia y quiera ofrecer su opinión, pueda hacerlo.

Las distintas diócesis han propuesto una serie de temas sobre los que reflexionar, al tiempo que se ofrece libertad para que cada grupo elija los puntos que más interés le suscita y discurra en torno a ellos.

En cada sesión cada una aporta su visión, sugiere iniciativas o caminos que puedan ser útiles para que la Iglesia camine y se renueve, para que siga dando respuestas a los desafíos de los tiempos.

Es notable la heterogeneidad de nuestro grupo, formado por personas de distintas trayectorias vitales, formativas y de fe.

Para la Iglesia, consideramos que esta convocatoria es un regalo. En nuestro grupo sinodal se vive la alegría de expresarse con libertad y ser escuchada con respeto ya que, para quienes en una u otra medida vivimos la fe, a menudo es difícil compartir pensamientos, opiniones o dudas sobre estos temas, en los círculos familiares o de amigos.

Las reuniones sinodales pasan por una reflexión previa, que da la oportunidad de poner palabras a sentimientos o ideas que antes no conseguían ver la luz.

Gracias a este ejercicio, es posible conocernos mejor a nosotras mismas y conocer qué piensa, cómo respira esa parte de la Iglesia cuya voz era difícil de oír.

Otro grupo sinodal comparte su caminar juntas:

Estamos viviendo el proceso sinodal como algo gozoso. Un camino que recorremos juntas, en el que nos hemos conocido y está resultando muy enriquecedor. Por los diferentes recorridos personales, edades, planeamientos… En un clima de confianza, de sentirnos libres para exponer nuestras experiencias, puntos de vista y en el que siempre somos escuchadas. Vivimos esperanzadas y con ilusión de que el proceso sinodal realmente suponga la renovación de la iglesia para acoger a todas las personas.  

Seguimos las pautas ofrecidas desde nuestra diócesis, y comenzamos siempre encendiendo la vela del sínodo y con una oración invocando al Espíritu Santo. Nos reunimos cada tres semanas y agradecemos muchísimo a las canonesas que nos den la oportunidad de poder hacerlo: son ellas las que han posibilitado el encuentro, el espacio y los tiempos.

A todas nos mueve el mismo objetivo: aportar nuestro granito de arena para la renovación de nuestra Iglesia.

 

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