Presentación del libro e inauguración de la exposición: «La Sala de Labor de las Canonesas del Santo Sepulcro de Zaragoza».

Presentación del libro e inauguración de la exposición: «La Sala de Labor de las Canonesas del Santo Sepulcro de Zaragoza».

15 de mayo 2024

Bienvenida por parte de sor Ana María Martín

Buenas tardes, bienvenidos y bienvenidas al Monasterio de la Resurrección. Bienvenidos a la inauguración de la exposición y presentación del Libro La Sala de Labor de las canonesas del Santo Sepulcro de Zaragoza.

Agradecemos a la autora María Elisa Sánchez su labor de investigación sobre el patrimonio de nuestra comunidad de canonesas. Agradecemos a la Institución Fernando el Católico la publicación de este estudio. A su director Don Carlos Forcadell que hoy nos acompaña. Y a Don José Ángel Urzay, Consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos que hará la presentación del libro y de la autora.

Me llamo Ana, y pertenezco a la comunidad de Canonesas del Santo Sepulcro que habitamos este monasterio desde hace siete siglos.

Quisiera que empecemos esta presentación recordando donde estamos y porque hoy podemos hablar de un libro que recoge el patrimonio de nuestra comunidad. Patrimonio denominado etnográfico.

Quisiera aclarar antes un aspecto. Cuando digo “nosotras” o “nuestra comunidad”, me estoy refiriendo a las canonesas que hoy habitamos este monasterio junto a los cuatro laicos con los que formamos la comunidad. Y también cuando digo “nosotras”, primera persona del femenino plural, me estoy refiriendo a todas las mujeres, a todas las canonesas, que como ahora yo, han vivido en este monasterio a lo largo de ya casi 725 años. Un “nosotras” que contiene y abarca a todas estas hermanas mías.

Hemos apostado por un cuidado de nuestro archivo histórico invirtiendo nuestros medios económicos en su catalogación y apertura a los investigadores. Archivo, al que gracias a ello ha tenido acceso Elisa como una fuente de datos para su investigación del libro que hoy presentamos.

Nuestro archivero Manuel Gutiérrez en este siglo XXI asume una labor que han llevado hermanas nuestras, canonesas archiveras, durante siete siglos; labor en el archivo importantísima para “nuestra comunidad” de cuidado y salvaguarda del patrimonio documental histórico de este monasterio.

Marquesa Gil de Rada junto a otras mujeres en 1300 funda nuestra comunidad, ese es el inicio,  y desde entonces “nosotras” hemos ido construyendo el monasterio, amueblándolo con retablos, cuadros, imágenes, objetos litúrgicos, cantorales, libros, tejidos, cerámica, cestería y utensilios de la vida cotidiana. Objetos que a “nosotras” nos evocan vida, la vida vivida durante más de 700 años. Objetos que siguen en este lugar.

En este momento se están vendiendo monasterios y conventos de comunidades femeninas por todo nuestro país. En nuestra ciudad incluso se están vendiendo y derribando. Nosotras queremos agradecernos a nosotras mismas, si me permitís la expresión, la salvaguarda de un patrimonio inmueble, mueble e inmaterial que hoy se encuentra en este lugar atesorado durante siete siglos. No sé si algún día también se derrumbará o se derribará este monasterio. Todo puede suceder. O al revés, quién sabe si aparecerán de repente cómplices que lo conserven, lo defiendan y lo amen como “nosotras” hemos hecho durante tantos siglos.

De todas formas, este libro que ahora nos alegra tanto a “nuestra comunidad” y espero que también a todos vosotros, va a mantener en sus páginas un patrimonio que puede que se pierda, desaparezca, quién sabe. El libro, en caso de que eso suceda, será testimonio de unos bienes que existieron y que en la exposición que hemos preparado nuestra comunidad y Elisa, hoy podemos admirar y disfrutar.

Ana María Martín CRSS

Conclusiones de la autora Elisa Sanchez

Con esta obra solo se ha pretendido hacer un recorrido por una zona de trabajo del monasterio, La Sala de Labor del Santo Sepulcro, durante un periodo acotado de tiempo: un siglo, en el que un puñado de mujeres trabajaron a destajo en un completo repertorio de ocupaciones relacionadas con la costura, los bordados, los encajes, los rizados y planchados trabajando para sí pero también para la sociedad zaragozana.

En la medida de lo posible siempre estuvieron cercanas a buenas marcas de hilos, de objetos, con garantía internacional, que ha permitido que muchos objetos utilizados por ellas pervivan, aunque en ellos haya quedado la pátina de su uso, el tempus vitae de cada pieza, por las que ha permanecido el sudor de sus manos, quién sabe si las lágrimas sobre alguno de los lienzos conservados.

Ha sido importante haber podido sacar del anonimato a estas canonesas que tenían historias que contarnos, que se haya podido reconstruir una pequeña parte de sus vidas, porque todavía la retentiva de sor Isabel Carretero ha permitido ordenar los recuerdos de su vida vivida junto a las vidas de las demás.

Se ha pretendido dar valor a unos trabajos que se vivieron como obligatorios en otros momentos para poder sacar adelante a estos muros y a las religiosas que vivían dentro, porque cada una de las actividades que aquí se cuentan nos ha permitido descubrir mundos insospechados desde el otro lado de la clausura.

Y todo ello ha sido posible porque esta comunidad de canonesas, la de hace un siglo, como la de ahora, han sabido guardar, cuidar y conservar toda la riqueza material que aquí existe. Las piezas no estaban inertes, porque junto a las palabras fruto de la memoria oral y a las letras revividas de su Archivo, con su inventario y su estudio, han hablado y han contado muchas cosas de ellas, de sus procedencias y de las mujeres que las usaron. Y ahora, pretendemos que lo conozca la sociedad.

Elisa Sánchez Sanz

 

Presentación por parte de sor Isabel Carretero

Han pasado diez, once años desde que Elisa vino por primera vez al monasterio. Elisa confesó que pasaba muchas veces por la puerta del monasterio y le atraía. Terminó la visita y Elisa ofreció su ayuda.  En ese momento me pasaban a mi también por la mente la cantidad de cosas que había por hacer y que siempre esperaba que surgiera alguien para llevarlo a cabo. A los pocos días estábamos juntas concretando por dónde empezar.

“Tengo que ir poco a poco, sin asustarla y ante mi entusiasmo no agobiarla diciendo todo lo que hay por hacer, me dije”.

Y le preparamos una caja de reliquias que venerábamos globalmente porque no sabíamos de qué santos o santas eran.  Quedaron estudiadas, inventariadas y publicadas. Después fueron los objetos para la elaboración de pan eucarístico, también inventariados y publicados, objetos de cerámica, lo mismo. ¿Y ahora?

Guardamos también objetos usados por nuestras hermanas en la sala de labor. No tienen un gran valor material, pero forman parte del “ora et labora” de muchas vidas  y el propio mantenimiento de la comunidad y del monasterio del último siglo. Y así comenzó la historia del libro que contemplamos hoy.   Es un homenaje a nuestras hermanas que trabajaron con todos estos elementos. Igualmente queremos expresar nuestra gratitud a la Institución Fernando el Católico por acoger nuestra inquietud en la conservación y transmisión de nuestro patrimonio y nuestro reconocimiento a ti, Elisa que has acogido nuestro sueño y lo has hecho despertar hecho historia viva, hermosa y futura.

 

Hemos compartido explicaciones, usos, memoria, recuerdos, búsquedas… Hemos compartido sobre todo vida, pasada y presente, ajena y personal desde la confianza y la confidencia, desde la amistad y el cariño.

Sirva este acontecimiento para reflexionar y poner en valor el patrimonio material e inmaterial de tantos y tantos monasterios de nuestra geografía española.  Todos conocemos nuestra realidad frágil. Hagamos algo por conocerlo, conservarlo, protegerlo, divulgarlo.  Hay mucha vida escondida que quiere ser compartida.  Tú, Elisa has entrado de lleno en esta llamada. Otras comunidades te esperan. Nos alegra. Gracias de todo corazón amiga.

Isabel Carretero CRSS

Tras la presentación del libro, durante varios días hubo la posibilidad de visitar la exposición que preparamos en la iglesia de san Nicolás. La exposición fue guiada por la autora Elisa Sanchez y en ella se pudieron apreciar objetos mencionados en el libro y se hizo una recreación con utensilios originales de la sala de labor del monasterio.

 

 

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