Exposición: Las Visitas Pastorales al Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro. Una visión a través de su documentación histórica

Exposición: Las Visitas Pastorales al Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro. Una visión a través de su documentación histórica

Noviembre 2023

Los días 15, 16,17 y 18 de noviembre quisimos celebrar la visita pastoral del arzobispo de Zaragoza a las parroquias del arciprestazgo centro de Zaragoza con una pequeña exposición sobre este tema y cómo lo vivían las canonesas del Santo Sepulcro a lo largo de la historia.

La Visita Pastoral, o Santa Visita como se refieren los documentos históricos, es una inspección periódica que realiza un superior eclesiástico a las comunidades y parroquias que tenía a su cargo. Originalmente se componía de una inspección e inventario de las propiedades de los visitados, un cuestionario sobre la vida religiosa y finalmente una serie de recomendaciones de cómo corregir los problemas que se encontrasen. Actualmente el arzobispo de Zaragoza es quien visita las parroquias de la diócesis de Zaragoza, pero el superior de las canonesas es la Priora General de la Asociación de Canonesas del Santo Sepulcro. Sin embargo, para las canonesas esto no siempre ha sido así.

Originalmente el superior de las canonesas era el Prior de los Canonigos del Santo Sepulcro de Calatayud y lo fue desde 1304 hasta 1854. Esta relación la mostramos a través de dos documentos. En primer lugar, las constituciones mandadas por el Prior del Santo Sepulcro, Pedro Valsorga en 1626  y que incluían el voto de clausura tras el Concilio de Trento. Estas constituciones tienen la siguiente motivación:

 

“Nos el doctor Don Pedro de Valsorga, Prior del Santo Sepulcro Hierosolimitano de la ciudad de Calatayud y superior ordinario de las Reverendas Priora, Monjas y convento del Santo Sepulcro de la ciudad de Zaragoza, habiendo comenzado a hacer la primera visita de dicho convento y hallado en él diversas constituciones hechas por nuestros predecesores y ser necesario aclarar algunas y hacer otras de nuevo y por que la muchedumbre de mandatos suele servir a las religiosas de lazo, confusión y desconsuelo.”

En segundo lugar hemos ilustrado una de las funciones del Prior, el autorizar peticiones de las canonesas con este otro documento. Se trata de la autorización que concede para que una canonesa pueda tener a su sobrina huérfana con ella en clausura en 1649 y dice así:

“Por la presente damos permiso para que Úrsula Plasencia religiosa (…) pueda tener en su compañía dentro de la clausura asi de dia como de noche a Manuela, niña de edad de cuatro años y sobrina suya atento a que se nos ha informado se halla destituida de padres y otros que la amparen y a riesgo de perderse y otras razones relevantes que han movido nuestro ánimo a usar de esta caridad para solo algunos días mientras se le busque otra comodidad donde este (…) consentimos que la priora permita a la dicha niña en la dicha clausura a quien cargamos la consciencia para el cumplimiento de lo dicho. 25 de enero de 1649”

Como ya hemos apuntado el superior podía hacer recomendaciones o imposiciones para corregir problemas que a su parecer hubiera en el monasterio. Sin embargo, no siempre eran aceptadas por la comunidad a la que iban dirigidas. Esta situación queda muy bien representada con el conflicto que tuvieron las Canonesas del Santo Sepulcro en 1731 con su superior, el prior Bartolomé Gascón, sobre una serie de reformas que tenían que llevar a cabo en el monasterio. La protesta de las canonesas acabará en varios litigios a lo largo de cinco años, hasta que finalmente los cambios son impuestos a las canonesas. Este episodio de la historia se pudo observar gracias a la crónica que hace la secretaria del monasterio en el libro de gestis de 1731.

En 1854 la comunidad de canónigos del Santo Sepulcro de Calatayud es disuelta debido a las desamortizaciones. Es entonces cuando las canonesas piden al arzobispo de Zaragoza estar bajo su jurisdicción. A partir de este momento será este el superior del monasterio y el encargado de las visitas pastorales y otras autorizaciones. Mediante dos documentos de 1951, una carta del arzobispo y las recomendaciones que se realizaron tras la visita, mostramos cómo, aunque han cambiado de superior el funcionamiento de las visitas es el mismo que en tiempos anteriores.

Actualmente y desde 1975, la superior del monasterio es la Priora General de la Asociación de Canonesas del Santo Sepulcro elegida por las canonesas de todo el mundo. Además, la forma de hacer la visita también ha cambiado convirtiéndose en un proceso de autoevaluación y reflexión comunitaria sobre la situación y la forma de vivir la fe de las canonesas.

A continuación, quisimos mostrar también cómo era la visita pastoral a la parroquia de San Nicolás de Bari, dependiente del monasterio de canonesas, pero con párroco propio y cuyas visitas las hacía el arzobispo. Si bien la mayoría de la documentación y los libros sacramentales se conservan hoy en día en el Archivo Diocesano de Zaragoza, en la documentación que queda en el monasterio podemos mostrar algunos aspectos muy interesantes.

En primer lugar, el testimonio de la destrucción ocasionada por el segundo sitio de Zaragoza ante el ejército napoleónico en 1809 y que se nos cuenta así en la visita pastoral a la parroquia de 1816:

Quedaron lastimadas los retablos y capillas, en especial la de los Dolores y el Rosario…con ocasión de la indicada ruina, motivada por las muchas bombas y granadas que a principios del año de 1809 arrojó sobre ella el ejército enemigo francés,”.

Por último, mostramos un libro de visitas pastorales que se conserva en el archivo que contiene la crónica, inventarios y mandatos de diferentes visitas desde 1603 hasta principios del siglo XIX. En él pudimos observar ejemplos de recomendaciones realizadas por el arzobispo, pero también observar como era un inventario y mostrar la diversidad y colorido de las ropas litúrgicas y demás textiles, orfebrería y jocalias que se encontraban en la parroquia a lo largo de los siglos.

Como conclusión queremos hacer hincapié en cómo las visitas pastorales tienen, desde el punto de vista histórico, una importancia fundamental para el estudio de las comunidades religiosas como esta en la que nos encontramos. Sin duda, muchas recomendaciones realizadas tras las inspecciones moldearon e incluyeron a las comunidades en el aspecto religioso y doctrinal, pero también dejaron huella en los edificios, los muebles o las costumbres diarias de las comunidades.

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