
Señor Jesucristo: tú dijiste a tus apóstoles: “La paz o dejo, mi paz os doy; no se preocupen de lo que tengan que decir en su defensa; ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”. Ante acontecimientos y adversidades terribles, ayúdanos a no tener pánico, a mantener nuestra serenidad interior y a encontrar y guardar la paz de tu reino eterno donde tú vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.