
Oh Dios y Padre nuestro: Creemos que tus planes sobre nosotros son de paz, y no de desastre y temor. Mantén abiertos nuestros ojos a los signos de la constante venida de Jesús, tu Hijo. Ayúdanos a comprometernos plenamente en el crecimiento del Reino entre nosotros llevando a cabo tus planes de paz y de amor. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.