
El 25 de Marzo el Papa Francisco nos invitaba a orar a las 12h el Padrenuestro. Así se oro en los hogares y en los hospitales, en las cárceles y en las residencias para ancianos, en las farmacias y en los supermercados, en las fábricas, en los coches o en una cama de hospital. De rodillas y de pie, en los almacenes, camiones y puertos. En el campo y la ciudad, en las costas del mar y en el desierto. También en medio de los escombros de las guerras y en los campos de refugiados. Lo rezaron juntos en familia y también en el silencio de la soledad. Niños, jóvenes, adultos y ancianos de cada país, se unieron en la oración del Padrenuestro. El Papa Francisco introdujo la plegaria con estas palabras:
Queridos hermanos y hermanas, como hijos confiados nos dirigimos al Padre. Hacemos esto todos los días, varias veces al día; pero en este momento queremos implorar misericordia para la humanidad duramente golpeada por la pandemia del coronavirus. Y lo hacemos juntos, cristianos de todas las Iglesias y Comunidades, de cada tradición, de todas las edades, lenguas y naciones.
Rezamos por los enfermos y sus familias; por el personal sanitario y los que los ayudan; por las autoridades, los organismos encargados de hacer cumplir la ley y los voluntarios; por los ministros de nuestras comunidades.
Nosotros nos encomendamos con plena confianza a las manos de Dios.
Cada lunes seguramente, la oración del Padrenuestro es la que más rezamos en la Iglesia de san Nicolás. Hoy también la oramos unidos con un solo corazón, para rogar a Dios Padre misericordioso que nos proteja en esta situación de pandemia mundial:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Al entrar en la Iglesia, a la derecha, en la capilla donde veneramos a san Pancracio y a la Virgen de la Peana de Borja, está el retablo de la Crucifixión. En lo alto encontramos una escultura que representa a Dios Padre con el globo terráqueo.
