Enero, un mes Ecuménico e Interreligioso

Enero, un mes Ecuménico e Interreligioso

9 de febrero de 2024

Tras los encuentros y celebraciones de carácter ecuménico realizados en nuestra ciudad durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el 28 de enero tuvimos en el monasterio el encuentro interreligioso. Este encuentro interreligioso de oración por la paz, lo celebramos cada año entorno al 30 de enero, en recuerdo a M. Gandhi el día que fue asesinado, una conmemoración mundial para reflexionar y orar por la paz en el mundo.

Previamente a esta fecha nos reunimos personas de diferentes religiones y movimientos espirituales y juntos, damos forma y contenido a este encuentro, enfocado siempre desde un aspecto espiritual y de oración.

Este año el titulo dado a nuestro encuentro ha sido: “Vivamos sin Dañar”

La idea “vivir sin dañar” puede abarcar todas las facetas de la existencia, desde no dañarnos a nosotros mismos; no dañar a los otros, desde los mas cercanos como familia, amigos, vecinos…hasta llegar a todo el género humano. Tampoco dañar a otros seres, animales y plantas. No dañar nuestro entorno, nuestro hogar, nuestra ciudad, nuestra casa común: la Naturaleza. Pero también hay que tener cuidado de no dañar desde el plano del pensamiento y de las emociones, y todavía podemos ir más allá y no ensuciar ni dañar los planos sutiles del alma y del espíritu con emanaciones nocivas. Para ello debemos de estar vigilantes y no dejar que descienda nuestra vibración con el miedo, la tristeza, con pensamientos mezquinos, sentimientos de rencor, odio, con actitudes egoístas y malsanas… Tenemos que trabajar y alimentar la chispa divina, todo eso de bello, de justo, de bondadoso, de sabio que nos habita en el fondo de cada uno de nosotros mismos.

En el encuentro de oración cantamos todos juntos el mantra universal OM, OM, OM, Shanti, Shanti, Shanti, OM.

 

(escuchar con volumen)

OM o AOUM. Es una palabra del Espíritu y de tiempo inmemorial, es un canto sagrado que produce en el alma formas magnificas. Nos une al cosmos, nos eleva hasta el plano divino y actúa sobre el chacra de los mil pétalos. Es para la adoración. Hay que cantarlo en un estado de apertura, como una flor se abre a la luz, en estado de un niño puro e inocente, y sin miedo. OM SHANTI! Está compuesto por el mantra universal OM y por la palabra sánscrita Shanti que significa Paz. El significado de este mantra es paz en cuerpo, alma y mente, es decir, en todo nuestro ser. Es común que las prácticas hindúes terminen con las palabras Om shanti shanti shanti, como una invocación a la paz. Generalmente se recita tres veces, uno por cada plano.

Al entrar en la iglesia había dispuesta una larga tela negra en el pasillo central, sobre ella al final, cerca del escalón del altar, una bola del mundo iluminada. Simbólicamente representando todas esas situaciones de guerra y oscuridad provocadas por la maldad de muchos corazones humanos y que dominan tantas zonas de nuestro planeta.

Leímos textos y frases de diferentes tradiciones espirituales, y entre texto y texto un intervalo de tiempo sosegado con una hermosa música hinduista de fondo, personas asistentes fueron cubriendo el paño negro, primero con telas blancas, y después, según avanzaba el encuentro se fueron colocando telas de diferentes tonos y colores, simbolizando la pureza original del ser humano y todas las virtudes y potencialidades que Dios ha depositado en nosotros.

 

Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible. Gandhi

Terminamos el encuentro con dos hermosas oraciones: Oración para la Armonía y la oración de S. Francisco de Asís que ponemos a continuación.

¡Señor haz de mi

un instrumento de tu Paz!

Que allí donde haya odio, ponga yo amor.

Donde haya ofensa, ponga yo perdón.

Donde haya discordia, ponga yo unión.

Donde haya duda, ponga yo fe.

Donde haya error, ponga yo verdad.

Donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Donde haya tinieblas ponga yo luz.

¡Oh Maestro!

Que yo no busque tanto ser consolado como consolar;

ser comprendido como comprender;

ser amado como amar.

Porque, dando es como se recibe,

olvidando como se encuentra,

perdonando como se es perdonado,

muriendo como se resucita a la vida eterna.

Amén.

 

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