
Oramos uniéndonos a todos los cristianos que hasta el 4 de octubre estamos celebrando un tiempo de contemplación y agradecimiento a Dios por el don de la Creación. Seguimos leyendo el mensje del Papa:
En Cristo somos semillas. No sólo eso, sino “semillas de paz y esperanza”. Como dice el profeta Isaías, el Espíritu de Dios es capaz de transformar el desierto, árido y reseco, en un jardín, lugar de descanso y serenidad: «En el desierto habitará el derecho y la justicia morará en el vergel. La obra de la justicia será la paz, y el fruto de la justicia, la tranquilidad y la seguridad para siempre» (Is 32,15-18).