
La compasión es hablar y actuar de conformidad a una intuición correcta del mundo del otro tal y como es percibido y sentido desde su propio interior. Este conocimiento del sufrimiento del otro como si se tratase del de uno mismo, sin perder la libertad ni la sabiduría, es la verdadera compasión.
La compasión supone objetividad respecto a nosotros mismos y también aceptación incondicional y de absoluto respeto del otro.
El mundo en que vivimos está profundamente afectado por la agresividad, por el individualismo, por la falta de relación y de capacidad de escuchar. La verdadera compasión implica atención y en este hecho simple de saber escuchar a los otros se libera un proceso de transformación poderosísimo en el corazón de las personas. Para vivir en la nueva conciencia, tan solo tenemos que conectarnos con el centro de nosotros mismos, que no es diferente del centro de la creación; tenemos que escuchar con atención y responder de la mejor manera posible a cada circunstancia de la vida. Solo así experimentaremos el Ser real que somos.
Del zazen (meditación) a la compasión hay la misma distancia que de la ola al mar. Zazen es el Camino; la compasión, el fruto.
Extracto de la Enseñanza de Berta Meneses del libro “Zen, una manera de vivir”