Siempre que en el Pilar a lo largo del año se celebra la Eucaristía pedimos en nuestra oración: Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar, concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.