
Terminamos el año litúrgico y oramos con confianza: Señor Jesús, tú nos trajiste perdón y paz. ¿Por qué habríamos nosotros de tener miedo? – Cristo Jesús, nosotros buscamos tu rostro; y tú nunca nos abandonarás. – Señor Jesús, confiamos en ti, en tu fuerza y en tu amor.