
“En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo”. Pidamos la alegría de sentirnos parte del reino de Dios que hemos encontrado y celebramos en esta Eucaristía.