“Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas”. En este tiempo de verano busquemos tiempo para sentarnos junto al lago, al mar, en el monte para escuchar a Jesús que nos habla.