
Ponemos ante el Señor con confianza nuestras angustias. Salmo 33: Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.