Oremos y pidamos a Dios que nos dé la gracia de acoger a los hermanos y a las hermanas, como él nos acoge. Oh Dios, amable y cariñoso, Tu Hijo Jesús nos acoge en tu casa, nos proclama su mensaje de esperanza y nos nutre con su propio cuerpo. Que él disponga nuestro espíritu para que sepamos acoger en su nombre a los que él nos envía, conocidos o no, y que reclaman justicia y amor. Confórmanos como una Iglesia abierta y acogedora, para que un día tú nos acojas con gozo en tu hogar eterno. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.