«Pido al Señor Jesucristo que de su Corazón santo broten para todos nosotros esos ríos de agua viva que sanen las heridas que nos causamos, que fortalezcan la capacidad de amar y de servir, que nos impulsen para que aprendamos a caminar juntos hacia un mundo justo, solidario y fraterno… qué Cristo armonice todas nuestras diferencias con la luz que brota incesantemente de su Corazón abierto». (Dilexit nos, n. 220. Papa Francisco)