
“La cuaresma no es un tiempo de excepción sino de intensificación. Y desde luego, en la oración: mejor que hacer acciones excepcionales –ayunos y abstinencias por ejemplo– hacer tiempos excepcionales, hacer huecos a la oración, retirarse como Jesús a contagiarse del evangelio, de los criterios y valores de Jesús, dejarse afectar por la fascinación de Jesús, hacer silencio para que se oigan mejor sus palabras”.(web feadulta)