
Este año el lema es: “Corazones ardientes, pies en camino”. Solo el encuentro con el Resucitado ilumina nuestra vida y hace arder nuestro corazón. Es lo que han experimentado los misioneros y misioneras, quienes, con su corazón ardiente, nos muestran el camino hacia los hermanos más pobres y necesitados, y la presencia del Señor Vivo en medio de ellos.