
El año 1969 se consagra el altar actual de la Iglesia siguiendo las nuevas normativas del Concilio Vaticano II. Hoy recordamos a quienes llevaron a cabo esta reforma en nuestra comunidad y a las personas que desde entonces han compartido la Eucaristía.
Y escucharemos la lectura del evangelio según san Lucas 10:
Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino!
Invitación a descubrir cual es hoy la reforma a la que se nos llama personalmente y como Pueblo de Dios.