
Una fiesta para contemplar como nos dice Fray Marcos: María ha terminado el ciclo de su proceso de maduración terreno y ha llegado a su plenitud. Un proceso interno de identificación con Dios. En esa identificación con Dios no cabe más. Ha llegado al límite de las posibilidades. Esa meta es la que nos espera a todos, si somos capaces de tener la misma actitud vital que tuvo ella. Si en el lenguaje bíblico «los cielos» significan el ámbito de lo divino, podemos decir con toda propiedad que María está ya en «los cielos».