
En este día previo al día del Pilar, que celebramos con prudencia y alegría, la Palabra de Dios nos acompaña: Aquel día, el Señor preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros.