Liturgia de Jerusalén.

 

     Hay algo especial en el hecho de que la liturgia se celebre en la Anástasis, ese espacio único, en el lugar mismo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

     Esa impresión y emoción se ha transmitido de generación en generación en las comunidades de canonesas que fuimos fundadas en ese lugar.

     En la conmemoración del Misterio Pascual en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén siempre se recordaban los tres aspectos de la Pascua juntos, nunca uno sin los demás. Después de todo, el mismo Sepulcro vacío es símbolo de muerte y vida.

     Que esto fue estimado muy importante lo demuestra el gran interés con que también después, fuera de Jerusalén, las canonesas y los canónigos querían hacer presentes los Santos Lugares, tanto en el sentido literal como espiritual.

     También debieron ser de gran importancia para canónigos y peregrinos las demás procesiones a las iglesias estacionales de Jerusalén. Así en los priorados fuera de Tierra Santa se representaban de alguna manera estos lugares, hasta el día de hoy y se hacían procesiones.

     Se podría mencionar también el carácter pascual del domingo. Por lo menos una vez al mes se cantaban textos propios de Resurrección y cada domingo había una estación junto al Sepulcro y la Cruz del Señor. Celebración que se sigue manteniendo en algunas comunidades.

 

Detalle del Santo Sepulcro en la fachada del monasterio.