Origen de la Orden Canonical del Santo Sepulcro

Los Canónigos y Canonesas Regulares surgen en la Edad Media ante el deseo de algun@s cristian@s de vivir en comunidad, teniendo una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios. Son comunidades que viven y celebran la liturgia, compartiéndola. Son comunidades abiertas, interesadas por las necesidades de su entorno.

Los Canónigos Regulares del Santo Sepulcro comienzan en La Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén en el año 1099; celebran la liturgia y acogen a los peregrinos ayudados seguramente por una comunidad de mujeres y por otros cristianos de la ciudad. Así se funda la Orden Canonical del Santo Sepulcro. Vividos varios conflictos el Capítulo de canónigos se traslada a San Juan de Acre. En 1291 deben abandonar definitivamente Palestina y se instalan en Perugia, Italia. Desde allí se extienden por Europa

A España llega cuando el rey de Aragón, Alfonso I, a su muerte deja el reino a las órdenes del Santo Sepulcro, el Temple y a la de San Juan de Jerusalén. Las órdenes no asumen el gobierno y llegan a un acuerdo para establecerse en algunas zonas del territorio aragonés.

 

En 1141 una comunidad de canónigos comienza a vivir en Calatayud y en pueblos de la comarca: Nuévalos, Torralba de los Frailes, Tobed, Inogés, Codos... También existían prioratos masculinos y/o femeninos en Logroño, Torres de Río, Estella, y otros pueblos del Camino de Santiago para atender con su hospitalidad a los caminantes.