Semana Santa 2015

Domingo de Ramos. 29 de Marzo

Preparativos.

Jueves Santo. 2 de Abril

Viernes Santo. 3 de Abril

Sábado Santo. 4 de Abril

 

Domingo de Resurrección. 5 de Abril

Sábados en el Monasterio.

21 de marzo 2015

Subida a Jerusalén

En una mañana lluviosa nos hemos encontrado en el monasterio, una mañana más de las que venimos llamando sábados en el monasterio

El tema a orar hoy: “Subida a Jerusalén”.

Nos hemos encontrado en la iglesia de san Nicolás como cada sábado. La oración ha comenzado con una procesión, saliendo de la iglesia hacia el claustro. Mientras cantábamos Caminaré en Presencia del Señor, nos íbamos parando en cada uno de los cuatro símbolos colocados por el claustro, que hacían referencia a las enseñanzas que Jesús da a sus discípulos para acompañarlo en su camino de vida y también de la cruz.

Llevábamos también en ese caminar una cruz vacía, sin Cristo, simbolizando nuestra propia cruz.


Así hemos llegado, en oración silente y a la vez compartida, hasta la cruz del claustro, nuestra Jerusalén. Tras una oración comunitaria inicial, hemos dedicado dos horas a la oración y reflexión personal por distintos espacios del monasterio, claustro, iglesia, salón de la hospedería, pequeña capilla...


A las 12,30 nos hemos reunido para la oración final y la puesta en común.

Ha sido una mañana en la que cada uno hemos hecho nuestra particular subida a Jerusalén, portando nuestra propia cruz. En la que hemos aprendido y nos hemos cuestionado ante las enseñanzas de Jesús para seguirle, le hemos y nos hemos preguntado qué nos pide especialmente, hoy, a cada uno de nosotros.

Nos hemos puesto ante el Señor y nos hemos encontrado con El.

Y en la oración final, reunidos todos de nuevo, hemos compartido nuestra oración personal, la que hemos hecho cada uno dirigiéndonos, en primera persona, al Dios que nos ha habitado esta mañana, y que comenzaba me gustaría

ORACION FINAL

Aquí estoy, Señor Jesús, a la vera del camino, de tu camino;

mis pasos buscan tus huellas donde poner mis pisadas,

la vida y la muerte están ante mí como un reto;

el bien y el mal se cruzan en mi corazón

que sin descanso busca, pide, y llama.

Me gustaría ser discípulo tuyo, Señor Jesús, persona en camino;

me gustaría ser libre con la libertad de tu Evangelio;

libre en opción sincera y decidida a tu Palabra.

Me gustaría dejar atrás las llamadas opresoras del dinero,

del poder, del placer, de lo que en el fondo es nada.

Me gustaría… (puedes dirigirte al Señor con tus palabras que recojan lo que has descubierto esta mañana)

Me gustaría hacer de tu Palabra norma de vida,

y escucharla día y noche, hasta que penetre en el fondo de mi alma.

Tú eres, Señor Jesús, el camino de la vida entregada en la cruz.

Señor Jesús, contigo se hace el camino suave y ligero,

al llevar entre Tú y yo, los dos juntos, esta pesada carga.

Gracias, Jesús, por acompañarme y mostrarme el camino.

Preciosa mañana de silencio y encuentro con el Señor

 

El Cantar de los Cantares

17 de marzo 2015

Conferencia de Cristina Inogés

El 17 de marzo, pudimos disfrutar del Cantar de los Cantares a través de la mirada de Cristina.

Ponemos el enlace para poder escuchar y degustar de nuevo la conferencia:

 

 
Gracias Cris!

 

Taller de introducción a la oración de silencio

14 de marzo 2015

La mañana del sábado del 14 de marzo, la dedicamos a zambullirnos en el mundo de la quietud y el silencio.

En este décimo taller nos introdujimos en la experiencia espiritual, pero no desde la mente y las palabras, sino desde la percepción y el silencio. Tales son las puertas de la contemplación.

Como dice el salmo 37: "Calla en presencia de Dios, espera paciente porque actúa" .

Hicimos un recorrido guiado por los diferentes "soportes" que ayudan a mantenernos en meditación, aprendiendo a utilizar el cuerpo, la respiración etc como herramientas para ser "cuencos" que nos permitan acoger más conscientemente el derramamiento de "Presencia".


Quietos, callados y acallados,

solo siendo y sintiendo la respiración

llenando

y

vaciando

nuestro

anhelo.

Del libro: "Sed de Ser" de Javier Melloni.

 

 

 

Día Mundial de Oración de las Mujeres Cristianas

11 de marzo de 2015

Encuentro Ecuménico de Oración

 

DIA MUNDIAL DE ORACION

En 1887 las mujeres laicas de la Iglesia Presbiterana de los Estados Unidos hicieron un llamamiento para celebrar un día especial para las misiones locales y en 1889 se convirtió en un día anual de oración. Las mujeres de otras denominaciones se unieron en el día mundial de oración por las misiones locales.

Ya en el 1890, dos mujeres bautistas, con una visión más amplia del mundo, convocaron un día mundial de oración para las misiones extranjeras.

Cada año lo prepara un país, y en este año 2015 lo hicieron las mujeres cristianas de las Islas Bahamas.

Este día se celebra en todo el mundo a primeros de Marzo, con tal motivo un grupo de mujeres cristianas de Zaragoza convocamos a la celebración de este acto, que se realizó el día 11 de Marzo en la Iglesia Reformada de Aragón con la participación de cristianas de distintas denominaciones.

La celebración consta de lectura de la Palabra y meditación sobre esta, que la encontramos en el Evangelio de San Juan 13: 1-17, cuando Jesús lava los pies a sus discípulos. Este año, la meditación la preparamos Lola y Mercedes, de la Iglesia Reformada y de la comunidad de canonesas, respectivamente.

La ofrenda que se recoge cada año se destina a un fin determinado.

 

MEDITACIÓN

Quiero meditar con ustedes sobre este pasaje a través del cual el Señor Jesús imparte una gran enseñanza a sus discípulos, y ahora a nosotros su iglesia. A nosotros sus hijos, a quienes hemos creído en Él y le hemos recibido como nuestro salvador.

“Sabiendo que el Padre lo había puesto todo en sus manos y que había venido de Dios y que a Dios volvía, tras haber amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Jn 13,3-1.

No es que el Padre lo hubiera puesto todo en sus manos, sino que Jesús era esas mismas manos, su extensión, su manifestación.

Jesús nos enseña a vivir de una manera diferente, a vivir bajo el signo del reino de Dios.

El lavó los pies a sus discípulos, lo cual era un servicio reservado para los esclavos más humildes. Si somos sus discípulos debemos imitarle.

Jesús es el Maestro que nos enseña a servir. Para poder servirle debemos ser humildes. Para Dios todos somos sus siervos. A veces, el tener un puesto en la iglesia o un ministerio, puede hacernos perder la humildad. El diablo puede tentarnos con la soberbia, el orgullo o la superioridad, y eso nos puede llevar al pecado de pensar que somos más que otros, que valemos más que otros. Para que esto no suceda, debemos tener presente las palabras de Jesús en Marcos 9, 35 “Entonces Él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: “si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos” Esto se lo dijo Jesús porque como hemos leído que estaban discutiendo entre ellos ¿Quién era el mayor?

Jesús nos enseñó a servir con humildad y con amor al lavar los pies de sus discípulos. Por lo tanto, tomando su ejemplo debemos entregar nuestras vidas a Dios para ser transformados en nuestra forma de servirle. Servir a Dios es una bendición y debemos hacerlo con ganas, con fervor, con gozo y siempre acompañados de la oración. Fuimos creados para servir.

No somos salvos por buenas obras, sino para hacer buenas obras. Para servirle a Dios. Jesús fue claro en la enseñanza a sus discípulos y a su iglesia: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo he hecho, vosotros también hagáis. De cierto os digo: el siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.

Ya no hay amo ni esclavo.

El gesto de Jesús implica la reciprocidad del dar y recibir, del amar y dejarse amar.

Hoy Jesús nos pide un cambio en nuestro corazón, y hoy Jesús nos pide una respuesta.

Lejos de hacernos grandes, nos pide hacernos como niños, dejarnos abrazar por el Padre con la alegría y confianza con la que se abandonan los niños, y desde esa alegría recibida del Padre abrazar a nuestros hermanos, desde esa generosidad recibida hacernos los últimos en cuanto al lugar ocupado, pasar indiferentes ante la alabanza y el reconocimiento, y ser los primeros, eso sí, en el servicio y el cuidado del hermano.

El camino no es fácil, no es un camino ancho y ligero, cómodo. Es un camino angosto, a veces con alguna piedra que seguro nos hace tropezar.

Porque a todos nos gusta, en el fondo de nuestro corazón, destacar, ser los primeros, que se nos reconozca siempre lo que hacemos, porque si no, ¿para qué lo hacemos? “Qué desagradecidas son a veces las personas que no saben reconocer todo lo que hacemos por ellas…” pensamos muchas veces…

Y Jesús nos dice que lo importante es el amor, amar y dejarse amar. Que la única respuesta adecuada es el amor.

El amor que nos hace vivir desde el desprendimiento, desde la libertad interior que nos libera de ese deseo imperioso de ser, de tener…y nos abandona en los brazos del Padre…para desde ese Amor con mayúsculas recibido de Él inclinarnos ante el hermano, abajarnos a lavarle los pies, a entregarle nuestro ser, nuestra vocación, nuestro anhelo de Dios…

Jesús, al lavar los pies a tus discípulos, nos dejaste un modelo de entrega y servicio.

Que sepamos hacer nuestro ese modelo. Que sepamos dar preferencia a los demás. Que nuestra mirada esté siempre dirigida al otro, prestos a percibir y defender su dignidad.

Recodar hermanas y hermanos, Dios quiere usarnos para marcar una diferencia en el mundo. Él quiere trabajar a través de ti y de mí. Hoy Jesús nos invita a poner nuestra vida a su servicio sabiendo que cuanto más trabajemos para su reino nos bendecirá más y más.